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Depedro, en la frontera hospitalaria

Publicado en el suplemento de fin de semana “ViSaDo” de Faro de Vigo, el 15 de noviembre de 2013. Todos los derechos reservadosIMG_4921

Siempre de gira, Jairo Zavala recorre medio mundo con su Gibson y lo plasma en un pentagrama que remite a varias latitudes del planeta. Estrellas de tres continentes colaboran en su último disco, La increíble historia de un hombre bueno. El artífice de Depedro y miembro de Calexico se estrenó en Ourense.

Lo primero que Jairo Zavala, alma máter de Depedro, hizo para dar la vuelta al mundo fue nacer. Hijo de padre peruano y madre criada en el crisol africano de Guinea. Se fajó como un noctámbulo en los clubes madrileños y jam sessions, fue músico en un programa de humor de televisión, armó la banda Vacazul y se multiplicó en contacto con la renovadora experiencia de Calexico, echando a la espalda bagaje y kilómetros de carretera. Tras pasar los últimos meses de sala en garito por Estados Unidos, Australia y media Europa, Zavala se detuvo el 9 de noviembre en Ourense, en una estación que aún no conocía.

Los viajes al globo de Depedro -ha actuado en Rusia e Israel, Alemania o México- edifican sus canciones, cálidas y sensoriales, permeables a influencias donde las trazas más evidentes son las atmósferas folk y latinoamericana. Así abrazó Jairo Zavala la Llorona, una canción lastimera de la tradición mexicana, en su repertorio desde el inicio, y en cada concierto marca indefectible del clímax. Pero nuevos horizontes aparecen en su tercer disco, La increíble historia de un hombre bueno (Warner Music, 2013), un proyecto con acentos pop y electrónica que se compaginan con los medios tiempos, una cumbia o letras imbuidas de la indignación social. Músicos de tres continentes magnifican el acabado de su último trabajo, cuyas composiciones, según él mismo, encomian a los héroes anónimos, los padres de familias que luchan por llegar a fin de mes, las madres coraje. El disco se grabó en Tucson, Arizona (EE UU), en los estudios de Craig Schumacher que los líderes de Calexico, Joey Burns y John Convertino, descubrieron a Zavala ya en su primer proyecto.

Ante unas ochenta personas en la sala ourensana Berlín, el madrileño se entregó -canta como su suda- y exhibió su música cosmopolita acompañado por banda en formato mínimo: el instrumentista Lucas Álvarez -que ejerció de telonero-, y Andrés Litwin, un batería hábil y enérgico formado en el jazz. Jairo, abierto de par en par durante los 90 minutos de concierto, pidió el abrigo del público animándolos a arrimarse al escenario tras el pegadizo tema de comienzo, Como el viento. Su agradecido mestizaje de texturas al pulso de una Gibson inseparable hizo el resto.

 

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Acerca de @javier_fraiz

Nací en Ourense en 1986. Estudié Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela. Soy redactor en Faro de Vigo. Y melómano, de esos que tararean una canción trascendente, no de quienes las explican. Me gusta el fondo de esa frase de Bukowski: "Encuentra lo que te apasiona y deja que te mate"

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