Publicado el

Ácido y sudor

IMG_5869El jazz son frases atropelladas en un folio en blanco, verborrea dando un rodeo y esa especie de ahogo que sienten las menopáusicas. Es un veneno tolerable que enardece el oído, la vista y el tacto durante hora y media de inquietud. Todo el mundo quiere deconstruirlo; analizar la métrica mientras la formación ametralla compases en desorden que convergen, estallan, se contraponen, braman, trepidan. A los diez minutos claudicas y ya solo sientes. El jazz, como el novio que no querrías para tu hija tal y como advertía Duke Ellington, corroe como el ácido y corre como el sudor.

Le horadaba la frente al veterano saxofonista Oliver Lake (Arkansas, 1942) quien, con una mano trémula, recurría a una toalla para enjugarse el rostro, rudo. Compositor, poeta, fundador de la longeva y legendaria formación “World Saxophone Quartet”, persigue la vanguardia sonora, ejecuta ritmos trepidantes, entuba constantes octavas al saxo alto con su cuerpo de anciano de 72. Lleva cinco décadas improvisando, como un portero de la Diputación.

El neón rojo y los focos del diminuto escenario del Café Latino de Ourense penetraban en el ambiente tenebroso, entre mesas y bandejas fugitivas, dando cara a los retratos de músicos de leyenda que han ambientado cerca de 28 años de directos. Milt Jackson se subió al Latino. Hizo alguna confesión sobre Charlie Parker en un restaurante de las afueras, disipó de un sorbo un licor café y a los pocos días se murió, como explicó recientemente el genial Jaime Noguerol. Tipos de la era dorada como Ron Carter han repetido experiencia en este local, un antiguo bazar preso del bullicio del café durante el día, y embargado del aura de las noches míticas cuando las luces declinan.

IMG_5849Es jueves, 17 de abril de 2014. El propio Milt (entrando, a la derecha), Ron Carter, Roy Haynes, Hank Jones, Jackie Mclean, Kenny Barron, Tete Montoliu, Michel Camilo, Al DiMeola… rodean la escena cuando Lake y su cuarteto se pertrechan con tragos cortos y dirigen una leve procesión a la tarima balaustrada donde los músicos se hacinan. El batería John Betsch avanza errático y él también exhibe la senectud en los ojos. Se derrumba torpemente sobre la silla y… 1,2,3… afina como un cirujano y cada pulso es el preciso sobre el hit-hat y la caja. Como si el compás fuera el sintrom. IMG_5859

El calor untuoso, inopinado en abril, intimida. Hay rezagados que ocupan los últimos espacios en el primer solo, cuando el fraseo aún no carbura. El club bulle y un centenar de personas se empaparán con el magma musical de la noche. Prohibido no sudar porque las notas maúllan en el aire tórrido del café, sumido en una atmósfera de club americano. Ourense se erige en capital del jazz hasta finales de mayo. Pasarán nombres mayúsculos como Jerry González, Chano Domínguez y el asiduo Jorge Pardo; pero puede que su llegada no haga ruido. El cartel del VII Ciclo de Jazz 1906 y de la edición número 18 del Festival de Primavera, cuyos programas se funden y coinciden en el tiempo, tiene una altura internacional.

“Este tiene que ser Eric Dolphy, ¡nadie más podría sonar tan mal!”. Quien condena es un tal Miles Davis en una escucha a ciegas en 1964. Mientras, el trompetista Dizzie Gillespie hacía campańa en Los Ángeles porque quería ser presidente de los Estados Unidos. Davis, el que seis años más tarde mezcló ladridos de perros en el disco “Bitches Brew”, censuraba entonces a Dolphy en la cumbre de su efímera pero grandiosa carrera como uno de los padres del free-jazz, tan denostado como incomprendido dentro y fuera del género. En 1964 el multiinstrumentista Eric Dolphy (saxo, flauta, clarinete bajo) editó “Out of lunch”, un álbum cinco estrellas. Después falleció.

IMG_5847Medio siglo más tarde es pura modernidad. A excepción de un tema propio, Oliver Lake y la terna de piano (Orrin Evans), batería (John Betsch) y contrabajo (Luques Curtis) en la sección rítmica, evocaron las composiciones rompedoras de un músico “inspirador y referente”, tal y como dijo Lake en Ourense, y al que homenajeó en los noventa en dos álbumes de estudio. El pasado no podía sonar más inventivo y fiel a un tiempo. Porque el jazz, creía el pianista Dave Brubeck, es pura libertad dentro de la disciplina.
– – –

Anuncios

Acerca de @javier_fraiz

Nací en Ourense en 1986. Estudié Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela. Soy redactor en Faro de Vigo. Y melómano, de esos que tararean una canción trascendente, no de quienes las explican. Me gusta el fondo de esa frase de Bukowski: "Encuentra lo que te apasiona y deja que te mate"

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s