Publicado el

Al Foster, tributo a una era

IMG_6023Que no te engañen las arrugas, el rostro enjuto, los movimientos dificultosos de un cuerpo que supera los 70. Lo más rutilante subyace. Piensa en tu abuelo, piensa en él sobre todo si ya no está. Piensa en su caudal de experiencia, en cómo revelaba la vida a cada gesto. Piensa en tantas tardes como aquella: el domingo declinaba en un estado somnoliento al vaivén de su mecedora. Piensa en sus historias: sus palabras transparentan. Tienes los libros, algunas canciones, las fotografías para viajar al pasado. Al Foster te lo trae. Al Foster (Richmond, Virginia, USA, 1943), tierno como tu abuelo, lo lleva consigo.

Es uno de los testigos contados de una era en el jazz. Una noche de 1972, Miles Davis llegó al club Cellar, en la calle 95 de Manhattan, Nueva York. Necesitaba un sustituto tras la marcha de Jack DeJohnette. El Príncipe de las Tinieblas, jefe de aires despóticos, aunque menos explosivo que James Brown (el padrino del soul imponía multas a sus músicos por errores leves y llegó a abofetear a alguno en público), se quedó “KO” al ver tocar a Foster por primera vez. Le maravilló su capacidad para sentar una base hospitalaria, sobre la que todos podían tocar lo suyo. Esa habilidad, la “desplegaba como si nada”, dice Davis en su autobiografía. El batería de Richmond fue el único que estuvo en su formación, antes y después de su retiro del mundanal ruido a finales de los 70. La capacidad de entrar y salir del pentagrama, como un ladrón de guante blanco, quedó demostrada este viernes en Ourense. Nunca soltó las manijas del tempo; de repente constreñía los compases y, a su antojo, lanzaba al cuarteto al abrupto con una suma explosiva de caja, bombo y charles. Contradiciendo la imagen falaz del envejecimiento. En la segunda vez de Foster en el Café Latino, la razón era tributar a Art Blakey, uno de los baterías legendarios, clave en la evolución de las épocas be bop y hard bop.

11081788_10206647474773670_48680511_n

A las 10 de la noche, el local, un templo del jazz en España, está repleto, vestido de club; el tintineo de las copas no cesa. Bulle el público, bulle el escenario. Foster, con una sonrisa perpetua y gorro con visera, se oculta detrás de los platillos pero no se esconde. Golpea duro, restallando el óxido de sus huesos. Así introduce un guiño ajeno: “St Thomas”, clásico de Sonny Rollins, al que imita de forma notable Goldwin Loius, el más destacado del cuarteto. La pauta de Foster y el repertorio propician su lucimiento. Es un músico grande. Literalmente. Engulle el saxo tenor y despide escalas trepidantes, fraseos en el ADN de los aficionados como, sobre todo, Moanin’, cumbre de la noche. Luego deja el instrumento colgado alrededor de un foulard y, con el soprano, toca ritmos tenues, como el Round Mignight al estilo Dexter Gordon.

Godwin Louis, en primer término, en el concierto de Al Foster Quartet en el Café Latino de Ourense. 27 de marzo de 2015.

Con Louis como frontman, y David Bryant al piano (serio pero magistral), la formación de Foster, con cuatro noches seguidas en España abriendo el VIII Ciclo de Jazz 1906, replica aquella escuela de maestros que fueron los “Jazz Messengers” de Blakey, una cantera de los mejores solistas desde los años 50 a los 80. Wayne Shorter, Lee Morgan, Freddie Hubbard o Wynton Marsalis pasaron por el grupo que Blakey heredó de Horace Silver.

La noche se arroba con la música al mando. El batería solo sale de su parapeto de enormes platillos y coge el micrófono en un par de ocasiones. Presenta a su cuarteto (que completa Douglas Weiss en sustitución del tercer joven, Daryl Johns) y después se despide. El público, testigo de una era revelada esta noche, se entrega, en pie.

– – –

Gracias a Miguel Abad y Domingo Bobillo. Me he apropiado de dos fotografías vuestras 🙂

Anuncios

Acerca de @javier_fraiz

Nací en Ourense en 1986. Estudié Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela. Soy redactor en Faro de Vigo. Y melómano, de esos que tararean una canción trascendente, no de quienes las explican. Me gusta el fondo de esa frase de Bukowski: "Encuentra lo que te apasiona y deja que te mate"

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s