Discos de 2015 para toda la vida

Una lista a vuelapluma. Sumémonos al fervor que inunda las redes. Cinco discos de 2015 para toda la vida. Las únicas cosas importantes son las que se recuerdan, dijo Jean Renoir. Escuchen y verán.

Brad Mehldau: “10 Years Solo Live” / Música deconstruida. Cada melodía a dos manos. Ocho cedés que recogen 10 años de directos. Mehldau replantea standards (como el I’m old fashioned de John Coltrane) y clásicos de la música popular (el Hey You de Pink Floyd, el Smells like teen spirit de Nirvana)

 

José James: “Yesterday I Had the blues. The music of Billie Holiday” / El siglo XXI alumbra a una estrella del jazz vocal. El intérprete para las generaciones que aman el hip hop. El álbum del prestigioso sello Blue Note reverencia a la dama en el centenario de su nacimiento. Strange Fruit, un himno contra la segregación racial en Estados Unidos, aún estremece ocho décadas más tarde: “Aquí está la fruta para que la arranquen los cuervos. / Para que la lluvia la tome, para que el viento la aspire, para que el sol la pudra, para que los árboles lo dejen caer./ Es una extraña y amarga cosecha”

 

Wilco: “Star Wars” / Ritmos exaltados, guitarras en éxtasis. El álbum más irreconocible de Wilco. La euforia de una sesión en The Loft. Riffs y estribillos salpicados contra la pared. Una sorpresa llegada al mundo en descarga gratuita. Tan anodino como apabullante.

Ryan Adams“1989” / La marca de un genio caótico e inconformista. El mismo talento capaz de editar tres álbumes extraordinarios en un mismo año (Cold Roses, Jacksonville City Nights y 29, todos en 2005) desnuda a la novia de América, Taylor Swift, adaptando sus canciones más recientes.

 

Lady Lamb: “After” / Una intimidad explosiva. Veinticinco años de energía torrencial. Cómo emocionar y lacerar, según coincida, aprovechando esa textura de contralto, una voz reservada al 2% de las mujeres. Ten para buscar respuestas personales en la infancia de su madre. Billion of Eyes o cómo hacer un temazo. En el Café Torgal de Ourense, abriendo el American Autumnlloró de emoción; yo, a punto

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